Introducción

Para Marzo de 2022, la Plataforma R4V [1], estimó que el número de refugiados y migrantes venezolanos superó más de 6 millones de personas, el fenómeno migratorio más grande del mundo solo después del de Siria [9]. Este éxodo masivo ha sido consecuencia, principalmente, de los efectos directos de la erosión abrupta en las condiciones de vida de los venezolanos en el marco de un colapso económico y de servicios públicos de más de 7 años de duración [2]. En este contexto, el desplazamiento humano en busca de mejores salarios fue la respuesta racional de millones de venezolanos en edad laboral. Aquellos que lograron insertarse en los mercados laborales de los países receptores, han buscado mejorar la situación económica de los miembros de sus familias a través del envío de remesas.

Desde 2016, el envío de remesas ha tenido un rol creciente como fuente de ingreso de una porción importante de hogares venezolanos. De acuerdo con algunas estimaciones, para el cierre del año 2021, las remesas de migrantes pudieron haber alcanzado USD 3.500 millones [3], monto que equivale a 5% del PIB de Venezuela, aproximadamente.

A pesar de la magnitud del fenómeno, son pocos los esfuerzos analíticos de los efectos que las remesas  tienen sobre los hogares en Venezuela. En general, la literatura empírica encuentra un vínculo entre las remesas y la mejora de las condiciones de vida de los hogares receptores [4, 5, 6]. En el caso venezolano, recientemente se encontró evidencia de que las remesas tuvieron efectos positivos en indicadores de seguridad alimentaria [7].

Este Policy Brief aborda el tema de las remesas y su incidencia sobre la pobreza y la distribución de los ingresos de los hogares en Venezuela. Con este fin, se hace inspección de la Investigación Muestral de Hogares Venezolanos (IMHV), encuesta de hogares con representatividad nacional, compuesta por una muestra estratificada de hogares entrevistados a finales de 2021. La definición de pobreza por ingresos que se emplea en esta nota se construye a partir de Cabrera y Paolinetti (2019) [8], que ajusta el valor de la canasta de alimentos consumidos por los venezolanos en el contexto actual de crisis y precariedad. Esta alternativa más contemporánea a la Canasta Alimentaria Nacional (sin actualización desde de 1997), intenta capturar patrones más recientes de consumo y, por ende, tasas de pobreza calórica mejor adaptadas al momento actual. Con esta metodología la tasa de pobreza general de 2021 es de 61% y la de pobreza extrema de 37%.

Remesas e Ingreso Familiar en Venezuela

De acuerdo con la IMHV 2021, la proporción de hogares que perciben ingresos por remesas es de 24,3%. En promedio, estos hogares reportaron recibir 65,8 USD mensuales, este monto corresponde a finales del año 2021, por lo que incorpora los efectos de la pandemia de COVID-19.  El monto de la remesa recibida varía grandemente de acuerdo con la posición relativa del hogar en la distribución del ingreso. Así, el monto de la remesa recibida por los hogares del quintil más pobre es 5 veces inferior al de los hogares del quintil más rico, como se observa en la Tabla 1. La heterogeneidad en el monto recibido por remesas entre hogares pobres y ricos es consistente con las diferencias subyacentes en el perfil laboral de los migrantes que envían esas remesas: los migrantes de hogares más ricos tienden a tener mayores años de escolaridad formal, más experiencia laboral y menos barreras para insertarse laboralmente en los lugares que los reciben.

A pesar de las diferencias observadas en los montos promedio de las remesas recibidas por quintil, un hallazgo importante de esta nota es que la contribución del flujo de remesas observado en Venezuela tiende a ser moderadamente progresivo, es decir, tiende a favorecer relativamente más a los hogares más pobres. La mayor contribución de las remesas como proporción del ingreso total se encuentra en los hogares pertenecientes a los quintiles I (59%) y II (52%). La contribución relativa al ingreso total de los hogares receptores cae a 37% en el último quintil (Ver Tabla 1). En todos los casos se confirma que, para los hogares receptores, las remesas se han constituido en un elemento fundamental en el ingreso total del hogar, superando, en la mayoría de los casos, el aporte de los ingresos laborales (salarios) y no laborales (transferencias del Estado).

Tabla 1. Contribución de las remesas en hogares receptores, por quintil de ingreso familiar equivalente

Quintil del ingresoIngreso promedio del hogar (dólares mensuales)Remesa promedio receptores (dólares mensuales)Participación promedio de la remesa en el ingreso del hogar (%)
I492659.0
II974552.3
III1515543.6
IV2037441.5
V39712937.4
Fuente: Anova Policy Research basado en la IMHV

 

Remesas y Pobreza en Venezuela

El punto de inicio del análisis de incidencia de las remesas sobre la tasa de pobreza se hizo mediante la inspección comparativa de los ingresos totales de los hogares, excluyendo del cálculo el valor de las remesas, tanto para la población receptora como para la no receptora. El panel A del Gráfico 1 demuestra que los hogares recipientes y no recipientes son hogares equivalentes, en el sentido de que ambos grupos experimentan una tasa estadísticamente igual de pobreza general (66%), en ausencia del flujo de remesas. El panel B del Gráfico 1 muestra una reducción substancial de la tasa de pobreza general entre los hogares receptores de remesas, una vez incorporado al cálculo de su ingreso este flujo. De acuerdo con esta estimación la tasa de pobreza general entre hogares recipientes de remesas es 22,6 puntos porcentuales inferior a la de hogares que no reciben remesas.

Gráfico 1. Tasa de pobreza general por estatus familiar de recepción de remesas con y sin remesas

             Fuente: Anova Policy Research basado en la IMHV

El efecto de las remesas se magnifica aún más cuando se analiza su impacto sobre la tasa de pobreza extrema. Como se aprecia en el Gráfico 2, los hogares receptores y no receptores son equivalentes en términos de la incidencia de pobreza extrema en ausencia del flujo de remesas. De acuerdo con esta estimación, se verifica que la recepción de ingresos provenientes de familiares en el exterior contribuye a disminuir la tasa de pobreza extrema en la población receptora en 23 puntos porcentuales con respecto a los hogares no receptores.   El análisis de incidencia de las remesas sobre la condición de pobreza de los hogares receptores ratifica la importancia que ha adquirido este flujo para el sostenimiento de las condiciones de vida de los hogares dejados atrás por los migrantes.

Gráfico 2. Tasa de pobreza extrema por estatus familiar de recepción de remesas con y sin remesas

             Fuente: Anova Policy Research basado en la IMHV

Impacto Distributivo de las Remesas

Los resultados previamente presentados indican que, aunque las remesas en Venezuela cubren a una porción relativamente pequeña de las familias venezolanas, han adquirido un rol muy importante como complemento del ingreso de estas. También se encontró evidencia de que las remesas tienden a ser relativamente más importantes como proporción del ingreso de las familias de los quintiles más pobres. Pero para responder con más precisión la pregunta sobre cuál es el impacto distributivo de las remesas, esta nota se enfoca en dos aspectos: (i) la participación relativa de los hogares receptores de remesas en cada quintil de la distribución del ingreso, y; el cambio porcentual ocurrido en el ingreso promedio de cada porción de la distribución del ingreso, antes y después de recibir el flujo de remesas.

En el Gráfico 3, la barra gris muestra que al excluir las remesas del ingreso familiar, la proporción de hogares receptores de remesas es relativamente uniforme en todos los quintiles de la distribución del ingreso, es decir, la cantidad de familias que reciben remesas es relativamente igual entre ricos y pobres. Seguidamente, la barra azul muestra que la proporción de hogares receptores de remesas aumenta sensiblemente en los quintiles más ricos de la distribución (IV y V), una vez que se toman en cuenta las remesas dentro del ingreso total de los hogares. Lo anterior es evidencia de que el flujo de remesas está empujando a una parte de los hogares más pobres hacia los estratos más altos de la distribución del ingreso del país. En particular, el resultado muestra que cuando sustraemos las remesas del análisis, el 59,6% de los hogares receptores pertenecen a los quintiles del I al III de la distribución, mientras que cuando se incorporan las remesas al cálculo del ingreso de los hogares, esta proporción baja a 43% (-16,6 puntos porcentuales). Este resultado es consistente con el análisis de incidencia en la pobreza y con trabajos previos para otros países de LAC. [10]

Gráfico 3. Proporción de hogares receptores de remesas por quintiles de la distribución del ingreso

             Fuente: Anova Policy Research basado en la IMHV

Por último, el Gráfico 4 muestra la incidencia directa de las remesas sobre cada uno de los estratos de la distribución del ingreso. En este gráfico, se calcula la tasa de variación porcentual del ingreso promedio de los hogares de cada decil del ingreso (con 1 como el decil más pobre, 10 el decil más rico), antes y después de recibir las remesas provenientes del exterior.

Gráfico 4. Tasa de crecimiento del ingreso promedio de los hogares al incorporar remesas externas (en %)

Fuente: Anova Policy Research basado en la IMHV

Los resultados en el Gráfico 4 muestran que, al contabilizarse las remesas, la tasa de crecimiento del ingreso de los deciles más pobres (del 1 al 4) de la distribución es sustancialmente mayor a la de los deciles más ricos, lo cual constituye evidencia de que el flujo de ingresos externos proveniente de migrantes venezolanos impacta proporcionalmente más a los estratos menos favorecidos de la distribución. Se concluye que las remesas son “pro-pobre”, es decir, producen, inequívocamente, una mejora la distribución del ingreso al favorecer más a los más pobres. Este resultado es ratificado por el cálculo del coeficiente de Gini, pre y post remesas, que cae de 0,53 a 0,51, una mejora en este indicador de desigualdad de 3% por efecto directo de las remesas.

Hallazgos e implicaciones

  1. Según cifras de agencias internacionales, Venezuela tendría aproximadamente el 18% de su población viviendo fuera de sus fronteras, lo cual constituye en sí mismo, el fenómeno migratorio más importante de la historia moderna de la región. Para nuestro país, el desarraigo de más de 6 millones de venezolanos tiene múltiples implicaciones, en múltiples dimensiones, entre ellas que Venezuela se convirtió en un país receptor neto de remesas de migrantes, un flujo externo que tenderá a crecer y consolidarse en el futuro relevante. Este Policy Brief explota una fuente reciente de microdatos familiares para encontrar evidencia del impacto de las remesas sobre las condiciones socioeconómicas de los hogares venezolanos en la actualidad. Estos son los principales hallazgos:De acuerdo con la IMHV 2021, el 24,3% del total de hogares, es decir, aproximadamente 2,1 millones de hogares en Venezuela son receptores de remesas. Estos hogares recibieron en promedio 65,8 USD mensuales.
  2. El promedio de remesas recibidas esconde una gran heterogeneidad. Mientras el quintil más pobre recibió un ingreso promedio por remesas de 26 USD/mes, el quintil más rico recibió una remesa promedio de 129 USD/mes. Aun así, el flujo de remesas tiende a ser progresivo en el sentido que su peso como proporción del ingreso total es mayor en los hogares más pobres.
  3. Las remesas tienen un impacto indiscutible en las condiciones  socioeconómicas de los  hogares que las reciben. Se estima que la tasa de pobreza general de los hogares receptores es 22,6 puntos menor a la de los hogares no receptores, pese a ser equivalentes en ausencia de las remesas. Lo mismo ocurre para la tasa de pobreza extrema, que es 23,0 puntos menor a la de los hogares no receptores.Hay evidencia de que el flujo de remesas es distribucionalmente “pro-pobre”, es decir, la porción más pobre de la población se beneficia relativamente más de estas, contribuyendo a una mejora en la distribución del ingreso. El coeficiente de Gini es 3% inferior a lo que hubiera sido en ausencia de las remesas, ratificando el resultado.
  4. Fuentes estiman que en el futuro cercano la población migrante venezolana seguirá creciendo hasta alcanzar los 8,9 millones de personas [11]. Como contrapartida, se prevé que el flujo de remesas familiares se consolidará como uno de los flujos financieros externos más grande de la mermada economía venezolana.
  5. Como muestra esta nota, desde el punto de vista de los hogares venezolanos con migrantes, las remesas ya representan -y seguirán representando- un importante complemento del ingreso familiar, con un rol creciente en el sostenimiento de su bienestar.
  6. Sobre el tema de las remesas en Venezuela existen múltiples aristas analíticas que deben ser exploradas desde la evidencia disponible: ¿tienen las remesas efectos sobre la participación en el mercado laboral de los que las reciben? ¿están siendo usadas como fuente de fondos para la inversión? ¿Están los niños de hogares migrantes acumulando más capital humano?, etc. Preguntas que deben formar parte de la agenda prioritaria de investigación dada nuestra condición recién estrenada de país receptor de grandes flujos de remesas.

Referencias

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